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Desde hace unos años, en los
centros psiquiátricos de Cataluña, ingresan pacientes que cuentan la misma
historia.
Primero encontraron en un
bar a una chica solitaria que estaba tomando una copa. Ella era atractiva a
más no poder, y no tardaron en presentarse y en invitarla. Entrados en
conversación, la chica mostró sorpresa y dijo a su interlocutor que le
conocía, que era la novia de un amigo de la infancia. La cuestión parecía
cierta, pues ella sabía cosas de la infancia de quien tenía delante.
Llegado éste punto, la chica
se insinuó y pidió que la llevaran a un sitio más tranquilo.
Sus armas de mujer hicieron
que ellos sucumbieran a sus pretensiones sexuales. |